El termino de leer la carta y le pregunto si sabia lo que iba a ordenar, Ella respondió que si, el se le quedo viendo fijamente y le sonrió con picardía, ella le devolvió la sonrisa y comento que esta contenta de verlo, el comento si siempre vestía así para trabajar o solamente porque habían quedado de verse.-Ella sonrió y dijo que siempre vestía así, bueno en ocasiones la ropa no era tan ajustada ni tan corta. (Su vestimenta era un vestido negro y corto hasta las rodillas, no era gran cosa puesto que no se esmeraba mucho por su apariencia).- El regreso la sonrisa y dijo que se veía muy bien y que no se pusiera nerviosa, que no iba a pasar nada que ambos no quisieran que pasara.Estos dos sujetos se gustaban desde hace algún tiempo, solo que por una u otra cosa nunca coincidían, esta vez seria diferente, pues el ya no estaba lejos y ella ya no tenia algún compromiso, ambos eran libres y sin ningún conflicto.Cuando llego la mesera para tomar la orden, el opto por pedir lo mismo que ella, se quedaron nuevamente solos y el empezó el cuestionamiento habitual como estas?, a que te dedicas? tienes novio? ... en serio como crees y a que se debe, bueno que pena que sucedieran así las cosas. Ella como de costumbre solo se limitaba a contestar lo necesario y esto al parecer a el no le importaba ya que sus intenciones eran otras.

El vestido era muy corto en realidad ella lo había buscado para esa ocasión, ya que desde hace mucho no salía con gente nueva y no sabia como vestirse para una ocasión así, y mucho menos para verse con un antiguo conocido.El empezó acariciar su mano y ella poco a poco fue cediendo en las caricias, se puso un poco nerviosa pero el la fue calmando con bromas y temas diferentes.Uno de esos temas fue la necesidad de las personas por tener experiencias nuevas en todo aquello que conocen, pues sienten que sus relaciones empiezan a ser monótono y aburridas.Ella sonrió porque esa era una de las razones por las que estaba sentada en ese lugar, su vida se había hecho monótona. El, encamino la conversación al tema sexual y ella volvió a reír por que el comento que todas las personas deberíamos tener una pareja sexual para cada día de la semana; ya que esto no, nos llevaría a la monotonía sexual y aprenderíamos cosas nuevas de nuestras respectivas parejas sexuales.El tema del sexo era algo que a ella le encantaba, ella se excitaba mucho escuchando las conversaciones de las personas y esta era una que no se iba a perder, ella le pregunto muchas cosas sobre sus relaciones y mas sobre sus gustos en la cama, el respondía muy alegremente y sin cavilaciones, el en ocasiones respondía con otra pregunta y al parecer a el también le gustaba escuchar y parecía disfrutar mucho este tipo de platicas.La tertulia fue subiendo de tono y poco a poco ellos empezaron ah hablar de lo que seria el tener una nueva experiencia sexual, ya que ninguno de los dos tenia una pareja con la cual fantasear como a ellos les gustaba y obvio tampoco contaban con quien quitarse esas ganas que se provocaban al hablar sobre sexo.
Ellos querían estar solos, se notaba en su mirada, ambos anhelaban sentirse uno a uno; así que el rápidamente pidió la cuenta, ella se retiro al servicio, se cepillo los dientes, respiro y se dio ánimos, ya que esta era la primera vez que lo volvería hacer después de muchísimo tiempo.
Volvió a la mesa y el la esperaba muy ansioso ya que por fin estaba obteniendo lo que quería una noche de mucha pasión, con aquella vieja compañera de trabajo.
Caminaron largo tiempo por las calles hasta que llegaron a un lugar en donde podían estar mas solos y sin que nadie los molestara, ella dudo un poco, pero el la animo a entrar pues la tomo por la cintura y la giro hacia el para darle un beso muy ardiente, esto provoco en ella un éxtasis que hacia mucho no sentía, la adrenalina empezaba a desbordársele.
Entraron al lugar, en la ventanilla estaba una señora con cara de curiosidad, el solo se limito a pedir una habitación todo este tramite fue muy rápido, caminamos hasta el frente de la puerta que marcaba el numero 202, realmente el lugar no era muy ostentoso, pero si era cálido y cómoda.
Cuando entraron al lugar, ella se incomodo un poco ya que esta persona no era su pareja ni nada por el estilo y no es que ella fuera una mocha, pero nunca lo había hecho con un completo desconocido. Eso al final no importo porque ella ya estaba muy extasiada por el vino, la conversación y los besos, todo era un conjunto de sensualidad y eso era lo que ella quería y buscaba.

El le dijo que se pusiera comoda y ella se sentó un poco en la cama, el entro al sanitario y después, salió solo para volverla a abrazar y a besar. se separaron un poco y al final ella termino por acomodarse mejor en la cama, sintió como la recorría con la mirada, ella solo deseaba sentirlo más cerca de lo que estaba, se coloco lentamente sobre ella en un movimiento fluido, dejando descansar el peso de su cuerpo en uno de sus brazos mientras que con el otro la acomodaba mejor a él. Le dio uno de esos besos ardientes Lo vio pasar su mano por encima de su cuerpo sin siquiera rozarlo, en estos momentos ansiaba su toque. Paso sus manos por la piel de sus hombros y brazos, bajo su rostro hasta mi vientre y allí apoyo su mejilla cálida, que la hizo temblar, coloque sus manos sobre su rostro y allí quedaros otro rato.
Poco a poco el le fue quitando el vestido al igual que ella, lo fue despojando de sus ropas, al final solo quedaron en con sus ropas interiores, el llevaba algo sencillo, un bóxer color gris Oxford y la lencería de ella era de color negro, el la vio nuevamente y su rostro reflejaba lujuria, ella sin en cambio ya había pasado por esto en otras ocasiones así que lo único que esperaba era el momento de quitarse la ropa, simplemente ya no le daba mucha importancia al hecho de jugar, en otras ocasiones ella lo hubiera hecho, pero ahora solamente le importaba sentir esa persona penetrarla una y otra vez.
Ella estaba de espaldas a el, sintió como sus cálidos labios moverse por su cuello con una delicadeza exquisita, recorría cada espacio, poco a poco la volteo para que ella pudiera apoyarse sobre su pecho, sus labios se encontraron nuevamente y se besaron con deseo y las manos de el no la dejaban de recorrer, tampoco las de ella dejaban de recorrer su espalda, el, mordió su labio inferior, para luego dirigirlo su boca a la de ella, un gemido salió de ambas bocas, mientras las manos de el recorrían la cintura, piernas y abdomen con delicadeza, después el coloco un brazo detrás de la espalda de ella separándola un poco de el, pero ella se aferraba a su cuerpo, el se aparto suficiente para mirarla a los ojos, mientras la rodeaba con sus brazos y besaba el hueco de la clavícula. Se estremecía aún más. Las sensaciones que él era capaz de producirle eran simplemente indescriptibles. Su respiración entrecortada señalaba que no resistiría mucho tiempo más pedirle que entrara en ella. El le dedicó una sonrisa y una mirada juguetona, mientras sus manos se detenían justo en el punto donde estaba el broche del corpiño negro marino. Se besaron con frenesí, mientras sentía como se deshacía la presión que el corpiño ejercía sobre sus pechos. Sonrieron al verse a los ojos y rodaron hacia la cama, nuevamente.
Sus labios se apoderaron de los suyos con violencia y pasión desmedida. Sus lenguas se entrelazaban pidiendo fundirse en una sola. Sentían el tacto sedoso de la piel por doquier. Despacio, bajó sus manos, tan suaves a la piel de ella, por su cintura y sus muslos, deteniéndose sobre la tira negra que contrastaba con la piel. Con suavidad y delicadeza deslizó la prenda por sus piernas, hasta quitarla, dejando su cuerpo completamente desnudo. Se fundieron en un abrazo infinito. Era completamente uno solo, cada centímetro del cuerpo contrario les pertenecía, él era completamente suyo y ella completamente de el.